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Plan de Acción Política

Somos el movimiento de las IDEAS que Costa Rica requiere para avanzar, con el convencimiento de que podemos renovar nuestro orgullo nacional, abandonando la política de las ocurrencias y reconociendo que los problemas del país no se superan refugiándose en fórmulas del pasado. Necesitamos el equilibrio de la experiencia y el nuevo liderazgo, que comprende la importancia del diálogo, de los acuerdos, de la inclusión y la capacidad para tomar decisiones impostergables. Costa Rica necesita innovar el desarrollo nacional por medio de la reconstrucción económica, potenciando nuestro liderazgo mundial en materia ambiental, para así lograr el crecimiento que impacte en el bienestar de toda la población aplicando la  innovación en la administración del Gobierno.

Somos el movimiento de las IDEAS que supera la vieja división que trata los problemas sociales por un lado y los económicos por otro, pues toda acción del Estado debe tener una sola meta: que cada una y cada uno de los costarricenses vivamos mejor. Por eso, nuestro plan no puede verse de forma segmentada, sino en su integralidad. Este Plan de Acción Política parte de la idea de que el desarrollo está compuesto de muchos nodos que se interconectan, unos con otros, para formar un gran tejido económico, ambiental y social. Eso, sin duda, conlleva la aplicación del conocimiento para construir nuevos caminos que nos permitan cumplir nuestras metas.

Debemos enfrentar con urgencia problemas como la pobreza estructural del país (que en el 2020 llegó a su valor más alto en los últimos 30 años), con un 26,2% de la población, 420 mil hogares pobres. Igualmente, hay que combatir el desempleo sin demora. Tenemos la desgarradora cifra de alrededor de medio millón de costarricenses sin empleo; un problema que afecta más cruelmente a las mujeres y a las personas jóvenes.

Ciertamente el país ha sufrido la lamentable pérdida de cientos y cientos de personas maravillosas: madres, padres, abuelos, abuelas, profesionales, funcionarios, empresarios, ciudadanas y ciudadanos queridos a los que el COVID se llevó y sigue llevándose. Pero debemos recordar también que la pandemia, no vino más que a agravar la mala situación en la que se encontraba el país.

Los problemas por todas y todos conocidos nos resaltan con claridad los retos que debemos combatir: disminuir la pobreza y luchar contra la desigualdad, la discriminación y la exclusión de todas las personas; pero, sobre todo, la disminución de las brechas de género, ingreso y políticas. Nuestro norte es que cada costarricense pueda alcanzar su mayor potencial y cumplir sus sueños.

Debemos garantizar que las mujeres tengan las mismas posibilidades de progreso que los hombres; que nuestros niños, niñas y jóvenes estén en las aulas recibiendo una educación de primera calidad, con la infraestructura adecuada y el personal docente idóneo; que nuestros adultos mayores vivan dignamente en su vejez; que tengamos un país seguro y recuperemos el control que estamos perdiendo de nuestro territorio en manos de las bandas criminales. Debemos apostar por las emprendedoras y emprendedores, por los que sueñan, por los que transforman. Debemos producir eficientemente y de la mano con el medio ambiente.

Pero el llamado ahora es a la acción. Estos problemas debemos erradicarlos ya. Necesitamos innovar nuestro desarrollo en la atracción de inversiones y promoción de las exportaciones para la generación de más y mejor empleo, impactando en la economía de las familias, para lo cual es necesario fortalecer los programas sociales que mejoren la competitividad y el capital social del pueblo costarricense, convencidas y convencidos de que juntos podemos vivir mejor.

El Plan de IDEAS es un proyecto país, que aplica la innovación en el desarrollo a partir de tres grandes ejes transformadores: innovación en lo económico para facilitar el crecimiento del sector privado y estimular la generación de empleo, innovación en el liderazgo ambiental por medio de la economía verde y circular y finalmente innovar en lo social. Bajo un amplio concepto de seguridad humana para la reducción de la violencia y la desigualdad, la promoción del capital social, el desarrollo humano, la respuesta ante emergencias y la generación de valor público.

Esta impostergable agenda de innovación para el desarrollo necesita del compromiso en el saneamiento de las finanzas públicas, el combate a la corrupción, la vocación de diálogo, la negociación transparente, el rumbo claro y la valiente generación de ideas transformadoras.

 

Carlos Ricardo Benavides Jiménez

 

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